Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan por correo, contestado una vez. Si lo tuyo no está aquí, escríbenos: la dirección está al pie de la página.
Los códigos
¿Qué diferencia hay entre un código estático y uno dinámico?
Un código estático lleva la dirección grabada en el propio dibujo. Es gratis, no caduca y no depende de nosotros: si mañana desapareciéramos, seguiría funcionando. A cambio, lo que dice no se puede cambiar: para apuntar a otro sitio hay que hacer otro código.
Un código dinámico apunta a una dirección corta nuestra, y esa dirección es la que redirige a donde tú digas. Puedes cambiar el destino las veces que quieras sin tocar el dibujo, y cada escaneo queda contado. Es lo que se paga.
Ya tengo el código impreso. ¿Puedo cambiar a dónde lleva?
Si es dinámico, sí: cambias el destino desde tu panel y el cartel que ya está en la calle empieza a llevar al sitio nuevo en el momento. No hay que reimprimir nada.
Si es estático, no. La dirección está dentro del dibujo y no hay forma de cambiarla sin cambiar el dibujo.
¿Dejan de funcionar los códigos que ya he impreso?
No. Un código dinámico se imprime una vez y ese dibujo es para siempre: nunca cambiamos la dirección corta a la que apunta, ni la reutilizamos para otra persona. Esa es la promesa sobre la que está montado todo lo demás.
Los estáticos, como no pasan por nosotros, no pueden dejar de funcionar aunque quisiéramos.
¿Necesito una cuenta para hacer un código?
Para un código estático, no: lo generas en la portada, te lo descargas y ya está. La cuenta hace falta para los dinámicos, porque alguien tiene que poder cambiarlos después, y ese alguien tienes que ser tú.
Lo que cuesta
¿Cuánto cuesta?
Los códigos estáticos son gratis, sin límite y sin cuenta. Los dinámicos van por suscripción mensual, desde 5 € al mes, con el IVA ya dentro: el precio que ves es el que se te cobra. Los planes están en la página de precios.
¿Hay permanencia?
No. Pagas un mes y usas un mes. No hay contrato anual, ni cuota de alta, ni una tarifa de bienvenida que suba al renovar. Cuando quieras dejarlo, lo dejas, sin llamar a nadie.
¿Qué pasa con mis códigos si dejo de pagar?
Tus carteles siguen funcionando, los dos tipos. Los estáticos porque no dependen de nosotros. Y los dinámicos porque no los apagamos: se quedan llevando al último destino que pusiste, sin fecha de caducidad. Lo que se para es cambiar el destino y ver el detalle de cada escaneo, que es lo que se paga. Lo contamos porque casi nadie lo hace: en la mayoría de plataformas, dejar de pagar deja tu cartel impreso mostrando una página de error.
Las estadísticas
¿Qué datos veo de cada escaneo?
Cuántas veces se ha escaneado cada código, qué días, desde qué zona aproximada y con qué tipo de dispositivo. Lo suficiente para saber si un cartel funciona y otro no.
¿Por qué contáis menos escaneos que otros servicios?
Porque quitamos las máquinas. Cada vez que compartes un enlace, los rastreadores de los buscadores, los monitores de disponibilidad y las previsualizaciones de WhatsApp o Twitter lo abren solos. En un código recién publicado pueden ser la mayoría de los escaneos.
Contarlos infla la cifra y te lleva a decidir con datos falsos: reimprimir un cartel que nadie mira o retirar uno que funcionaba. Preferimos darte un número más pequeño y verdadero.
Tus datos y los de quien escanea
¿Qué guardáis de la gente que escanea mis códigos?
De cada escaneo se guarda la fecha, la zona aproximada y el tipo de dispositivo, durante treinta días; después solo quedan los totales por día, que no identifican a nadie. No hay analítica de terceros en la redirección ni cookies en el navegador de quien escanea.
Los detalles, con los plazos exactos, están en la política de privacidad.
¿Qué guardáis de mí?
Tu correo, que es lo único que hace falta para entrar, y un registro de seguridad de tus inicios de sesión: fecha, dirección IP y navegador. Ese registro existe para poder investigar un acceso que no hayas sido tú, y por eso se conserva.
¿Dónde están los servidores?
En España, y son nuestros. No hay transferencias internacionales de datos.
La cuenta
¿Por qué no hay contraseña?
Porque una contraseña es algo más que te pueden robar. Para entrar te enviamos un código de un solo uso al correo, y con eso basta: nadie puede entrar en tu cuenta sin acceso a tu buzón. Si prefieres, también puedes entrar con tu cuenta de Google, Microsoft o GitHub, cuando el sitio las tenga activadas.
¿Cómo os escribo si algo no funciona?
Por correo, a la dirección que hay al pie de esta página. Lo lee una persona, y contesta.
¿Algo más?
Las condiciones completas están en condiciones de uso y los plazos exactos de conservación en la política de privacidad. Para todo lo demás, «Escríbenos», al pie de esta página.