Condiciones de uso
Qué te damos, qué te cobramos y qué esperamos de ti. Sin permanencia: te vas cuando quieras y los códigos estáticos que hayas creado siguen funcionando para siempre. Si eres consumidor, tienes catorce días para desistir.
Qué es este servicio
QRFY genera códigos QR. Los estáticos son gratuitos, ilimitados, no caducan y no necesitan cuenta: la información va grabada en el propio dibujo, así que funcionan aunque nosotros desaparezcamos.
Los códigos dinámicos llevan una dirección corta nuestra que redirige a donde tú digas. Eso es lo que permite cambiar el destino sin reimprimir y ver cuántas veces se escanea. Son de pago, con una prueba gratuita que explicamos más abajo.
Estas condiciones son un contrato entre tú y el titular del servicio, que se identifica en el aviso legal. Al crear una cuenta las aceptas, y guardamos qué versión aceptaste y cuándo.
Quién puede usarlo
Para crear una cuenta tienes que tener al menos catorce años. Para contratar un plan de pago tienes que ser mayor de edad o actuar en nombre de una empresa o profesional con capacidad para contratar.
Si usas QRFY para tu empresa, declaras que puedes obligarla con estas condiciones. Si eres consumidor, es decir, actúas con un propósito ajeno a tu actividad comercial o profesional, tienes además los derechos que la ley de consumo te reconoce y que estas condiciones no reducen.
Tu cuenta
Para los códigos dinámicos hace falta una cuenta. No hay contraseña: entras con un código de un solo uso que te mandamos por email, con tu cuenta de Google, Microsoft o GitHub, o con una llave de acceso (Face ID, Touch ID, Windows Hello o una llave física) si la has activado en tu configuración.
Eres responsable de lo que se haga desde tu cuenta y de mantener el control de tu correo y de los dispositivos en los que has activado una llave de acceso. Desde tu cuenta puedes ver las sesiones abiertas y cerrarlas. Si crees que alguien ha entrado, escríbenos y las cerramos todas.
Te avisamos por email cuando se entra desde un dispositivo o una dirección que no reconocemos. Esos avisos forman parte del servicio y no puedes desactivarlos, porque existen para protegerte.
La prueba gratuita de códigos dinámicos
Una cuenta gratuita puede crear hasta cinco códigos dinámicos que funcionan durante treinta días. Es para que veas lo que valen antes de pagar.
Cuando un código de prueba caduca no se apaga: quien lo escanee ve una página que explica qué ha pasado, y tú puedes reactivarlo contratando un plan. El código impreso no cambia. Te avisamos por email antes de que caduque.
Precios y facturación
Los precios de la página incluyen el IVA. Se paga mes a mes, por adelantado, y no hay permanencia: cancelas cuando quieras, desde tu cuenta o por email, y mantienes el servicio hasta el final del periodo pagado. No devolvemos la parte proporcional del mes en curso, salvo lo que diga la ley en tu caso.
Si cambiamos un precio te lo diremos por email con al menos treinta días de antelación. El nuevo precio se aplica en la siguiente renovación, y hasta entonces puedes cancelar sin coste.
Te enviamos la factura por email. Los impuestos son los que correspondan al lugar desde el que contratas.
Derecho de desistimiento
Si eres consumidor tienes catorce días naturales desde la contratación para desistir sin dar explicaciones. Basta con que nos lo digas por email desde la dirección de tu cuenta; te devolvemos el importe por el mismo medio de pago en un máximo de catorce días.
Como el servicio empieza en cuanto pagas, al contratar te pedimos que aceptes expresamente que comience de inmediato y que reconozcas que, si desistes, pagarás la parte proporcional al tiempo ya disfrutado y perderás el derecho de desistimiento cuando el servicio se haya prestado por completo (artículo 103.m de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios). Sin esa aceptación expresa, el servicio no se activa hasta que pasen los catorce días.
Qué pasa si dejas de pagar
Tus códigos estáticos siguen funcionando siempre: no dependen de nosotros.
Los dinámicos dejan de redirigir, pero no se borran. Quien los escanee verá una página que explica qué ha pasado. En cuanto reactives, vuelven a funcionar tal cual están impresos.
Si la cuenta lleva doce meses sin plan y sin actividad, te avisamos por email antes de eliminar los códigos dinámicos y sus estadísticas.
Los datos de quien escanea tus códigos
Cuando alguien escanea un código dinámico tuyo, pasa por nuestro servidor y recibimos su dirección IP y los datos que envía su navegador. De esos datos, tú eres el responsable del tratamiento y nosotros somos tu encargado, en los términos del artículo 28 del Reglamento General de Protección de Datos. Esta cláusula es el contrato de encargo.
Tratamos esos datos solo para redirigir, descartar robots y darte las estadísticas, siguiendo tus instrucciones, que son las que recogen estas condiciones y la política de privacidad. No los usamos para nada más. Quienes tienen acceso a ellos están sujetos a confidencialidad. Aplicamos las medidas de seguridad que describe la política de privacidad y te avisamos sin dilación si sufrimos una brecha que los afecte.
Nuestros subencargados son el proveedor de alojamiento, en España, y el servicio de correo que envía los avisos. Te informaremos con antelación si añadimos otro y podrás oponerte. Te ayudamos a atender los derechos de las personas que escanean si nos lo piden a nosotros, y ponemos a tu disposición la información necesaria para que demuestres que cumples tus obligaciones. Al terminar el servicio, los datos se eliminan en los plazos de la política de privacidad, salvo que la ley exija conservarlos.
Tu obligación es no poner un código dinámico donde la ley te exija algo más de lo que este servicio da, por ejemplo consentimiento previo, y responder ante quien lo escanee.
Lo que no se puede hacer
No puedes usar QRFY para dirigir a nadie a páginas de phishing, malware, estafas, contenido ilegal, contenido que vulnere derechos de terceros ni a nada que engañe sobre a dónde lleva el código.
Los códigos dinámicos permiten cambiar el destino después de imprimir, y ese es exactamente el mecanismo que usan las estafas de QR. Por eso revisamos los destinos denunciados y desactivamos sin aviso previo los códigos que hagan esto, incluso si el destino era legítimo cuando se creó. Podemos cerrar la cuenta si el uso es grave o se repite.
Cualquiera puede denunciar un código desde el enlace «Reportar un abuso» del pie de página. Tampoco puedes intentar acceder a cuentas ajenas, saturar el servicio, extraer datos de forma automatizada ni sortear los límites del chat de soporte.
Los destinos y tus códigos
Tú eliges a dónde apunta cada código y respondes de ese destino y de lo que haya en él. Nosotros no lo revisamos antes de publicarlo ni somos responsables de su contenido, sin perjuicio de lo que la ley nos obligue a hacer cuando tengamos conocimiento efectivo de que es ilícito.
Los códigos QR que generes son tuyos. Puedes usarlos como quieras, incluso comercialmente, sin pedirnos permiso, sin pagar nada y sin marca de agua. No reclamamos ningún derecho sobre ellos ni sobre los logotipos o imágenes que subas para personalizarlos, que solo usamos para dibujar tu código.
Disponibilidad y responsabilidad
Hacemos lo razonable por estar siempre disponibles, pero no prometemos un porcentaje de servicio. Puede haber paradas por mantenimiento o por causas ajenas a nosotros.
Si la redirección deja de funcionar por culpa nuestra, nuestra responsabilidad frente a un cliente profesional se limita al importe que haya pagado en los últimos doce meses, y no respondemos del lucro cesante ni del coste de reimprimir carteles. Nada de esto limita la responsabilidad por dolo, por negligencia grave, por daños a las personas ni la que la ley no permite limitar frente a los consumidores.
El chat de soporte
El chat de la web y del panel lo responde primero un asistente automático basado en un modelo de lenguaje. Puede equivocarse. Lo que te diga no es asesoramiento legal, fiscal ni técnico vinculante, y no modifica estas condiciones. Si necesitas a una persona, pídelo en el chat o escríbenos por email.
Las conversaciones tienen un límite de mensajes y podemos cerrar las que se usen para algo distinto de una consulta sobre el servicio. Cómo tratamos lo que escribes en el chat, y a quién se envía, lo explica la política de privacidad.
Cambios en estas condiciones
Podemos cambiarlas. Si el cambio te afecta de forma relevante, te avisamos por email con quince días de antelación y podrás cancelar antes de que entre en vigor, sin coste. Si sigues usando el servicio después, aceptas la nueva versión.
Cada versión lleva fecha, guardamos cuál aceptaste, y puedes leer la vigente en cualquier momento desde el pie de página.
Cómo darte de baja
Puedes cancelar el plan cuando quieras y pedirnos que eliminemos la cuenta por email desde la dirección de la cuenta; lo hacemos sin preguntar por qué. Eliminar la cuenta borra tus datos en los plazos que indica la política de privacidad. Los códigos estáticos que hayas creado siguen funcionando: no dependen de nosotros.
También podemos nosotros terminar el contrato con quince días de aviso, o de inmediato si incumples la sección sobre lo que no se puede hacer.
Ley aplicable y reclamaciones
Se aplica la ley española. Si eres consumidor, se aplican además las normas imperativas de protección del consumidor del país en el que residas, y puedes reclamar ante los tribunales de tu domicilio y ante las autoridades de consumo. Si eres profesional, las partes se someten a los juzgados y tribunales del domicilio del titular del servicio.
Antes de reclamar, escríbenos: la mayoría de los problemas se resuelven por email. No estamos adheridos a ningún sistema de resolución alternativa de litigios en materia de consumo, sin perjuicio de tu derecho a acudir a las entidades acreditadas.