Te damos la bienvenida

Dinos tu correo y te mandamos un código para entrar. Nada de contraseñas. Y si todavía no tienes cuenta, se crea sola al entrar.

Condiciones de uso

Versión 2026-09-02

Qué te damos, qué te cobramos y qué esperamos de ti. Sin permanencia: te vas cuando quieras y los códigos estáticos que hayas creado siguen funcionando para siempre. Si eres consumidor, tienes catorce días para desistir.

Qué es este servicio

QRFY genera códigos QR. Los estáticos son gratuitos, ilimitados, no caducan y no necesitan cuenta: la información va grabada en el propio dibujo, así que funcionan aunque nosotros desaparezcamos.

Los códigos dinámicos llevan una dirección corta nuestra que redirige a donde tú digas. Eso es lo que permite cambiar el destino sin reimprimir y ver cuántas veces se escanea. Son de pago, con una prueba gratuita que explicamos más abajo.

Estas condiciones son un contrato entre tú y el titular del servicio, que se identifica en el aviso legal. Al crear una cuenta las aceptas, y guardamos qué versión aceptaste y cuándo.

Quién puede usarlo

Para crear una cuenta tienes que tener al menos catorce años. Para contratar un plan de pago tienes que ser mayor de edad o actuar en nombre de una empresa o profesional con capacidad para contratar.

Si usas QRFY para tu empresa, declaras que puedes obligarla con estas condiciones. Si eres consumidor, es decir, actúas con un propósito ajeno a tu actividad comercial o profesional, tienes además los derechos que la ley de consumo te reconoce y que estas condiciones no reducen.

Tu cuenta

Para los códigos dinámicos hace falta una cuenta. No hay contraseña: entras con un código de un solo uso que te mandamos por email, con tu cuenta de Google, Microsoft o GitHub, o con una llave de acceso (Face ID, Touch ID, Windows Hello o una llave física) si la has activado en tu configuración.

Eres responsable de lo que se haga desde tu cuenta y de mantener el control de tu correo y de los dispositivos en los que has activado una llave de acceso. Desde tu cuenta puedes ver las sesiones abiertas y cerrarlas. Si crees que alguien ha entrado, escríbenos y las cerramos todas.

Te avisamos por email cuando se entra desde un dispositivo o una dirección que no reconocemos. Esos avisos forman parte del servicio y no puedes desactivarlos, porque existen para protegerte.

La prueba gratuita de códigos dinámicos

Una cuenta gratuita puede crear hasta cinco códigos dinámicos que funcionan durante treinta días. Es para que veas lo que valen antes de pagar.

Cuando un código de prueba caduca no se apaga: quien lo escanee ve una página que explica qué ha pasado, y tú puedes reactivarlo contratando un plan. El código impreso no cambia. Te avisamos por email antes de que caduque.

Precios y facturación

Los precios de la página incluyen el IVA. Se paga mes a mes, por adelantado, y no hay permanencia: cancelas cuando quieras, desde tu cuenta o por email, y mantienes el servicio hasta el final del periodo pagado. No devolvemos la parte proporcional del mes en curso, salvo lo que diga la ley en tu caso.

Si cambiamos un precio te lo diremos por email con al menos treinta días de antelación. El nuevo precio se aplica en la siguiente renovación, y hasta entonces puedes cancelar sin coste.

Te enviamos la factura por email. Los impuestos son los que correspondan al lugar desde el que contratas.

Derecho de desistimiento

Si eres consumidor tienes catorce días naturales desde la contratación para desistir sin dar explicaciones. Basta con que nos lo digas por email desde la dirección de tu cuenta; te devolvemos el importe por el mismo medio de pago en un máximo de catorce días.

Como el servicio empieza en cuanto pagas, al contratar te pedimos que aceptes expresamente que comience de inmediato y que reconozcas que, si desistes, pagarás la parte proporcional al tiempo ya disfrutado y perderás el derecho de desistimiento cuando el servicio se haya prestado por completo (artículo 103.m de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios). Sin esa aceptación expresa, el servicio no se activa hasta que pasen los catorce días.

Qué pasa si dejas de pagar

Tus códigos estáticos siguen funcionando siempre: no dependen de nosotros.

Los dinámicos dejan de redirigir, pero no se borran. Quien los escanee verá una página que explica qué ha pasado. En cuanto reactives, vuelven a funcionar tal cual están impresos.

Si la cuenta lleva doce meses sin plan y sin actividad, te avisamos por email antes de eliminar los códigos dinámicos y sus estadísticas.

Los datos de quien escanea tus códigos

Cuando alguien escanea un código dinámico tuyo, pasa por nuestro servidor y recibimos su dirección IP y los datos que envía su navegador. De esos datos, tú eres el responsable del tratamiento y nosotros somos tu encargado, en los términos del artículo 28 del Reglamento General de Protección de Datos. Esta cláusula es el contrato de encargo.

Tratamos esos datos solo para redirigir, descartar robots y darte las estadísticas, siguiendo tus instrucciones, que son las que recogen estas condiciones y la política de privacidad. No los usamos para nada más. Quienes tienen acceso a ellos están sujetos a confidencialidad. Aplicamos las medidas de seguridad que describe la política de privacidad y te avisamos sin dilación si sufrimos una brecha que los afecte.

Nuestros subencargados son el proveedor de alojamiento, en España, y el servicio de correo que envía los avisos. Te informaremos con antelación si añadimos otro y podrás oponerte. Te ayudamos a atender los derechos de las personas que escanean si nos lo piden a nosotros, y ponemos a tu disposición la información necesaria para que demuestres que cumples tus obligaciones. Al terminar el servicio, los datos se eliminan en los plazos de la política de privacidad, salvo que la ley exija conservarlos.

Tu obligación es no poner un código dinámico donde la ley te exija algo más de lo que este servicio da, por ejemplo consentimiento previo, y responder ante quien lo escanee.

Lo que no se puede hacer

No puedes usar QRFY para dirigir a nadie a páginas de phishing, malware, estafas, contenido ilegal, contenido que vulnere derechos de terceros ni a nada que engañe sobre a dónde lleva el código.

Los códigos dinámicos permiten cambiar el destino después de imprimir, y ese es exactamente el mecanismo que usan las estafas de QR. Por eso revisamos los destinos denunciados y desactivamos sin aviso previo los códigos que hagan esto, incluso si el destino era legítimo cuando se creó. Podemos cerrar la cuenta si el uso es grave o se repite.

Cualquiera puede denunciar un código desde el enlace «Reportar un abuso» del pie de página. Tampoco puedes intentar acceder a cuentas ajenas, saturar el servicio, extraer datos de forma automatizada ni sortear los límites del chat de soporte.

Los destinos y tus códigos

Tú eliges a dónde apunta cada código y respondes de ese destino y de lo que haya en él. Nosotros no lo revisamos antes de publicarlo ni somos responsables de su contenido, sin perjuicio de lo que la ley nos obligue a hacer cuando tengamos conocimiento efectivo de que es ilícito.

Los códigos QR que generes son tuyos. Puedes usarlos como quieras, incluso comercialmente, sin pedirnos permiso, sin pagar nada y sin marca de agua. No reclamamos ningún derecho sobre ellos ni sobre los logotipos o imágenes que subas para personalizarlos, que solo usamos para dibujar tu código.

Disponibilidad y responsabilidad

Hacemos lo razonable por estar siempre disponibles, pero no prometemos un porcentaje de servicio. Puede haber paradas por mantenimiento o por causas ajenas a nosotros.

Si la redirección deja de funcionar por culpa nuestra, nuestra responsabilidad frente a un cliente profesional se limita al importe que haya pagado en los últimos doce meses, y no respondemos del lucro cesante ni del coste de reimprimir carteles. Nada de esto limita la responsabilidad por dolo, por negligencia grave, por daños a las personas ni la que la ley no permite limitar frente a los consumidores.

El chat de soporte

El chat de la web y del panel lo responde primero un asistente automático basado en un modelo de lenguaje. Puede equivocarse. Lo que te diga no es asesoramiento legal, fiscal ni técnico vinculante, y no modifica estas condiciones. Si necesitas a una persona, pídelo en el chat o escríbenos por email.

Las conversaciones tienen un límite de mensajes y podemos cerrar las que se usen para algo distinto de una consulta sobre el servicio. Cómo tratamos lo que escribes en el chat, y a quién se envía, lo explica la política de privacidad.

Cambios en estas condiciones

Podemos cambiarlas. Si el cambio te afecta de forma relevante, te avisamos por email con quince días de antelación y podrás cancelar antes de que entre en vigor, sin coste. Si sigues usando el servicio después, aceptas la nueva versión.

Cada versión lleva fecha, guardamos cuál aceptaste, y puedes leer la vigente en cualquier momento desde el pie de página.

Cómo darte de baja

Puedes cancelar el plan cuando quieras y pedirnos que eliminemos la cuenta por email desde la dirección de la cuenta; lo hacemos sin preguntar por qué. Eliminar la cuenta borra tus datos en los plazos que indica la política de privacidad. Los códigos estáticos que hayas creado siguen funcionando: no dependen de nosotros.

También podemos nosotros terminar el contrato con quince días de aviso, o de inmediato si incumples la sección sobre lo que no se puede hacer.

Ley aplicable y reclamaciones

Se aplica la ley española. Si eres consumidor, se aplican además las normas imperativas de protección del consumidor del país en el que residas, y puedes reclamar ante los tribunales de tu domicilio y ante las autoridades de consumo. Si eres profesional, las partes se someten a los juzgados y tribunales del domicilio del titular del servicio.

Antes de reclamar, escríbenos: la mayoría de los problemas se resuelven por email. No estamos adheridos a ningún sistema de resolución alternativa de litigios en materia de consumo, sin perjuicio de tu derecho a acudir a las entidades acreditadas.

Política de privacidad

Versión 2026-09-02

Qué datos tratamos, para qué, con qué base legal, cuánto tiempo los guardamos y con quién los compartimos. Están en un servidor en España. No los vendemos, no hay publicidad ni analítica de terceros, y solo salen de la Unión Europea si usas el chat de soporte, y te lo decimos antes.

En pocas líneas

Guardamos tu email para que puedas entrar, un registro de tus accesos por seguridad, y recuentos agregados de los escaneos de tus códigos para darte las estadísticas. Todo en un servidor en España. No vendemos datos, no hay publicidad ni analítica de terceros, y no cedemos nada a nadie que no sea imprescindible para prestarte el servicio.

La única excepción que sale de la Unión Europea es el chat de soporte: para responderte, lo que escribes se envía a un proveedor de modelos de lenguaje. Lo explicamos en su sección, y por eso te pedimos que no pongas ahí datos que no quieras que salgan.

Quién es el responsable

El responsable del tratamiento es el titular del servicio, identificado en el aviso legal, donde también está la dirección de contacto para cualquier asunto de privacidad. Escribir a esa dirección es la forma de ejercer tus derechos.

Para los datos de las personas que escanean tus códigos dinámicos, el responsable eres tú y nosotros somos tu encargado; lo explica la sección sobre escaneos y el contrato de encargo que forma parte de las condiciones de uso.

Si tienes cuenta

Guardamos tu dirección de correo, el idioma, el plan que tengas contratado, la imagen de perfil si subes una, y la versión de las condiciones que aceptaste, con la fecha y la dirección IP desde la que lo hiciste. La base para tratarlos es el contrato que aceptas al crear la cuenta (artículo 6.1.b del RGPD). Sin el correo no podemos darte el servicio; lo demás es opcional.

El registro de tu aceptación lo conservamos porque la ley nos obliga a poder demostrarla (artículos 6.1.c y 7.1 del RGPD).

Si te das de baja, borramos la cuenta y sus datos. Conservamos las facturas los años que obliga la normativa fiscal, y el registro de aceptación y los datos mínimos para atender reclamaciones durante el plazo de prescripción de las acciones legales.

Cómo entras

Con un código por email: te mandamos un código de un solo uso y lo escribes. Guardamos que lo pediste, desde qué IP y con qué navegador, y cuándo lo usaste.

Con Google, Microsoft o GitHub: te identificas en ellos y nos devuelven un identificador de tu cuenta y tu dirección de correo verificada. Si tu cuenta en ese proveedor tiene una foto de perfil, la descargamos una sola vez al crear tu cuenta aquí y la guardamos, reducida, como tu avatar inicial; no conservamos su dirección, y puedes cambiarla o quitarla desde tu configuración cuando quieras. No pedimos ni guardamos tu nombre ni tus contactos. Lo que ese proveedor haga con el dato de que has entrado aquí lo rige su propia política de privacidad. La base es el contrato.

Con una llave de acceso (passkey): si la activas, tu dispositivo genera un par de claves y nosotros guardamos solo la pública, con un nombre y la fecha de uso. Tu huella o tu cara nunca salen del dispositivo; nosotros no las vemos ni podríamos verlas. La base es tu consentimiento, que retiras borrando la llave desde tu configuración.

Además, si lo eliges, una cookie recuerda tu dispositivo durante treinta días para no pedirte el código en cada entrada.

El registro de accesos y actividad

De cada entrada, cada sesión y cada acción relevante en tu cuenta guardamos la fecha, la dirección IP, el navegador y el resultado. Puedes verlo tú desde el panel, en «Sesiones» y «Actividad», y desde ahí cerrar cualquier sesión.

La base es nuestro interés legítimo en la seguridad del servicio y en la prevención del fraude y del abuso (artículo 6.1.f del RGPD, considerando 49), y la obligación de garantizar la seguridad del tratamiento (artículo 32). Hemos ponderado ese interés frente a tus derechos: son los mismos datos que tu navegador envía en cada petición, los usamos solo para detectar accesos ilegítimos, investigar incidencias y atender reclamaciones, y no los cruzamos con nada más. Tienes derecho a oponerte; si lo haces, valoraremos tu situación concreta, aunque sin este registro no podríamos avisarte de un acceso que no es tuyo.

Cada entrada del registro se borra al cabo de un año, exista o no todavía la cuenta. Una sesión que cierras sigue apareciendo como cerrada durante treinta días, para que puedas comprobar qué se cerró y cuándo.

Si escaneas un código

Cuando alguien escanea un código dinámico, pasa por nuestro servidor para saber a dónde redirigir. En ese momento recibimos su dirección IP y los datos que su navegador envía: el tipo de dispositivo, el sistema y el idioma.

Con la IP deducimos el país, la región y la ciudad, nunca más fino que eso, mediante una base de datos local en nuestro propio servidor, sin consultar a ningún tercero. También la usamos para descartar robots y para no contar dos veces el mismo escaneo en el mismo día. El registro detallado de cada escaneo, con la IP, se borra a los treinta días. Lo que queda después son recuentos por día: cuántos escaneos, desde qué zona y con qué tipo de dispositivo. Nada que permita identificar a una persona concreta. Esos recuentos se conservan mientras el cliente tenga la cuenta activa, con un máximo de veinticinco meses.

En este tratamiento nosotros somos encargados: el responsable es el cliente que puso el código, y la base la decide él. Si has escaneado un cartel y quieres ejercer tus derechos, escríbenos: te ponemos en contacto con él o, si nos lo pide, los atendemos en su nombre. Ten en cuenta que, pasados treinta días, no podremos encontrarte entre los datos que guardamos, precisamente porque guardamos muy poco.

No usamos cookies ni ningún identificador en la redirección, y no hay analítica de terceros en el camino de un escaneo.

Los robots no cuentan

Filtramos el tráfico automatizado antes de registrar nada. Los rastreadores, monitores de disponibilidad y previsualizadores de enlaces no dejan ningún rastro en la base de datos.

Es una decisión automática, pero no tiene efectos jurídicos sobre nadie: solo decide si un escaneo se cuenta en unas estadísticas. Esto es bueno para tus estadísticas, que dejan de estar infladas, y también para la privacidad: menos datos guardados de partida.

El chat de soporte

Si escribes en el chat guardamos lo que escribes, la respuesta, la fecha, tu dirección IP y tu navegador, y, si has entrado, la cuenta desde la que hablas. Si no has entrado, un identificador aleatorio en tu navegador enlaza tus mensajes con la misma conversación; no sirve para nada más.

Para responderte, el texto de la conversación, con los últimos mensajes como contexto, se envía a un proveedor de modelos de lenguaje. Los proveedores que usamos están establecidos en Estados Unidos, por lo que hay una transferencia internacional. La amparamos en el Marco de Privacidad de Datos UE-EE. UU. cuando el proveedor está certificado y, en su defecto, en las cláusulas contractuales tipo aprobadas por la Comisión Europea, y los contratamos en una modalidad que, según sus condiciones, no usa tus mensajes para entrenar sus modelos. Puedes pedirnos copia de esas garantías.

Por eso te pedimos que no escribas en el chat datos de salud, de terceros, contraseñas ni nada que no quieras que salga de la Unión Europea. Si necesitas contarnos algo así, escríbenos por email.

La base es la ejecución del contrato o de las medidas previas a contratar, si preguntas por el servicio (artículo 6.1.b), y nuestro interés legítimo en atenderte y en evitar el abuso del chat (artículo 6.1.f). El asistente puede pedir que intervenga una persona, y tú también. Las conversaciones se eliminan a los treinta días del último mensaje.

Correos y notificaciones

Te enviamos por email los códigos de acceso, los avisos de seguridad, como una entrada desde un dispositivo nuevo, y los avisos sobre tu plan, tus facturas y los códigos que van a caducar. Los mismos avisos aparecen en la campana del panel. Son parte del servicio, no publicidad, y no puedes desactivarlos.

No te enviamos comunicaciones comerciales. Si algún día ofrecemos un boletín, te lo preguntaremos por separado, sin casillas marcadas de antemano, y podrás darte de baja desde cada envío con un clic (artículo 21 de la LSSI).

El correo lo envía un proveedor de correo electrónico por nuestra cuenta, que solo ve tu dirección y el contenido del mensaje.

Con quién compartimos datos

Con nadie que no sea imprescindible. Nuestros encargados son el proveedor de alojamiento, en España, donde está el servidor; el servicio de correo que envía los códigos y los avisos; y, solo si usas el chat, el proveedor del modelo de lenguaje. Todos tratan los datos siguiendo nuestras instrucciones y bajo contrato.

Si entras con Google, Microsoft o GitHub, ese proveedor es un responsable independiente de lo que haga con tus datos.

Cederemos datos a autoridades, juzgados o fuerzas de seguridad cuando la ley nos obligue, y a la persona que denuncie un abuso solo lo imprescindible para tramitarlo. No vendemos datos, no los cedemos con fines publicitarios y no hay terceros midiendo nada en esta web.

Dónde están los datos

En un servidor propio en España. No hay transferencias internacionales, salvo la del chat de soporte, que explica su sección, y lo que decidas tú al entrar con un proveedor de identidad de fuera de la Unión.

Cookies y almacenamiento local

Solo usamos cookies técnicas, y verás un aviso que te lo dice la primera vez que entres. No te pide permiso para nada: no hay publicidad ni analítica que consentir, y pedirte permiso para algo que no hacemos sería teatro.

Las cookies son cuatro: la que mantiene tu sesión abierta, la que la renueva sin volver a pedirte el código, la que recuerda tu dispositivo durante treinta días si tú lo eliges, y la que guarda que ya has visto el aviso, durante seis meses. Las tres primeras están exceptuadas del artículo 22.2 de la LSSI porque existen para darte un servicio que has pedido tú; la cuarta, porque recuerda tu decisión sobre el propio aviso.

Además, el navegador guarda en su almacenamiento local, sin enviárnoslo, algunas preferencias técnicas: qué códigos dinámicos has reclamado desde el generador antes de entrar, en qué cuenta estás trabajando si administras varias, y si has activado una llave de acceso en este dispositivo. Nada de esto identifica a nadie ni sale de tu navegador.

Puedes volver a ver el detalle cuando quieras desde el enlace «Cookies» del pie de página. Si algún día añadimos analítica o publicidad, te lo preguntaremos antes y podrás decir que no con la misma facilidad con la que dirías que sí.

Tus derechos

Puedes pedirnos acceso a tus datos, su rectificación, su supresión, la limitación del tratamiento, la portabilidad de los que nos diste, y oponerte a los tratamientos basados en interés legítimo. Cuando la base es tu consentimiento, puedes retirarlo en cualquier momento sin que afecte a lo hecho antes.

Escríbenos a la dirección del aviso legal, preferiblemente desde el correo de tu cuenta, que es como comprobamos que eres tú. Te contestamos en un mes como máximo; si la petición es compleja, podemos ampliarlo dos meses más y te lo diremos. Es gratuito.

Si no quedas conforme, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, en aepd.es, o ante la autoridad de control del país de la Unión en el que residas.

Si escaneaste un código y no tienes cuenta, es probable que no podamos identificarte entre los datos que guardamos, precisamente porque guardamos muy poco. En ese caso te lo diremos y te explicaremos por qué.

Cuánto tiempo guardamos cada cosa

El detalle de escaneos, con la IP, treinta días. Los recuentos por día, mientras la cuenta esté activa, con un máximo de veinticinco meses.

Los datos de tu cuenta, mientras la mantengas. El registro de accesos y actividad, un año desde cada entrada. Las sesiones cerradas, treinta días. Los códigos de acceso, minutos: caducan y se borran.

Las conversaciones del chat, treinta días desde el último mensaje. Las notificaciones, mientras tengas la cuenta.

Las facturas, lo que exija la normativa fiscal. El registro de que aceptaste las condiciones, mientras pueda hacer falta demostrarlo.

Menores

El servicio no está dirigido a menores de catorce años y no creamos cuentas a sabiendas para ellos. Si crees que un menor de catorce años ha creado una cuenta, escríbenos y la eliminaremos.

Cómo protegemos los datos

Todo el tráfico va cifrado. No hay contraseñas que puedan filtrarse: se entra con códigos de un solo uso, proveedores de identidad o llaves de acceso. Las sesiones caducan y puedes cerrarlas desde tu cuenta. Cada acceso queda registrado, y te avisamos de los que no reconocemos. El servidor está en España, bajo nuestro control, y solo accede a él quien lo administra.

Si sufrimos una brecha de seguridad que suponga un riesgo para tus derechos, te lo comunicaremos sin dilación y lo notificaremos a la Agencia Española de Protección de Datos en el plazo de setenta y dos horas, como exige la ley.

Decisiones automatizadas

No tomamos decisiones automatizadas que produzcan efectos jurídicos sobre ti ni que te afecten de forma significativa. Lo automático es filtrar robots de las estadísticas, avisar de un acceso desde un lugar nuevo y limitar el chat cuando supera su tope de mensajes. Siempre hay una persona a la que puedes acudir por email.

Cambios en esta política

Cada versión lleva fecha, y la vigente está siempre en el pie de página. Si un cambio afecta a cómo tratamos tus datos, te lo diremos por email antes de que entre en vigor. Los cambios que solo aclaran o amplían la información no necesitan aviso.